“Y enviaré hambre al país, no hambre de pan ni de agua,
sino de escuchar las palabras del Eterno”.
Amós, VIII, 2
El capítulo XXX de La Guía de los Perplejos de Maimónides[1], se titula “Del verbo ajal, ((אכל (comer) aplicado al alimento intelectual, a la ciencia y a la percepción de las cosas intangibles”. No añadiré nada ni comentaré respecto de la obra de Maimónides, pues además de carecer de la autoridad y de la inteligencia para hacerlo, el mismo Rambam nos lo prohíbe explícitamente al inicio de su hermoso tratado, no sea que añadamos u omitamos alguna cosa que pueda tergiversar su obra.
Lo único que me atreveré a hacer, es utilizar el capítulo XXX de su Guía, como telón de fondo de una breve reflexión acerca de la ignorancia. En particular, la que asola nuestro país y nos consume día a día. La ignorancia es el flagelo de las sociedades. Un país de ignorantes es un país en donde priva el caos, la desigualdad social, la corrupción, el abuso de autoridad, la falta de oportunidades. Es un lugar inhabitable, insoportable, pues la vorágine de males que la ignorancia trae consigo, nos “consume”, con “come”, literalmente. Agota nuestras posibilidades de vivir una vida buena, en cualquier sentido, pues no hay lugar para el orden, para la paz, para la tranquilidad y el bienestar, que son los instrumentos indispensables para desarrollar nuestras potencialidades al máximo y a favor de todos.
Maimónides hace énfasis en dos acepciones para el verbo comer (ajal). La primera, en relación con que “la cosa comida se pierde y se va, quiero decir, que su forma se corrompe…el animal, debido a lo que come, continúa conservándose, prolongando su existencia y restaurando las fuerzas de su cuerpo” . Maimónides utiliza el verbo “comer” como metáfora de todo aquello que se pierde y se destruye, para todo lo que pierde su forma original y se transforma en desecho.
Si nos atenemos a esta definición y la aplicamos al contexto el México actual, cae como anillo al dedo. Vivimos sólo para satisfacer nuestras necesidades primitivas (comer, dormir, beber, defecar, copular) y estamos consumiendo rápidamente no sólo nuestros recursos naturales, sino la poca capacidad de raciocinio que es lo que nos distingue del resto e los animales. A donde sea que volteemos, sólo vemos consumo exacerbado: gente comiendo, bebiendo, fumando, produciendo sólo basura, “ingiriendo” (ojel) basura también: basura publicitaria, basura televisiva, basura radiofónica, basura impresa y en video (revistas y películas pornográficas), etcétera. Y alguien que consume basura, desecha basura. Una sociedad cuyo fin último es el e consumir y desechar, está destinad al fracaso. Ninguna persona digna de ostentar ese título (persona), puede basar su vida en este sólo propósito.
La estupidez, la ignorancia, la indiferencia imperan en nuestra sociedad y han devenido en cosas peores: violencia, brutalidad, terror. Y tal parece que la ignorancia se ha vuelto la nota distintiva entre nosotros y el resto del mundo. Ahora México se distingue no por sus tradiciones, su riquísima cultura, su diversidad étnica y su folklore, sino por ocupar los primeros lugares en pornografía infantil, en pederastia, en feminicidios, en corrupción, abuso de autoridad y en un bajísimo nivel educativo y de crecimiento económico. Los gobiernos corruptos han pactado con el crimen, han otorgado concesiones y permisos que permiten a unos cuantos “empresarios”, concentrar la fortuna del país, sin un compromiso social, sin una ética profesional que haga énfasis en crear más empleo bien remunerado, sin una conciencia de bienestar común (que se traduce, al mediano plazo, en paz social) y sin ningún respeto por la vida y el entorno.
Eso es antropofagia. Nos estamos comiendo vivos. Y lo peor, es que lo estamos haciendo ante la vista del mundo entero, quien afirma, con mucha razón, que los mexicanos somos nuestros peores enemigos. Porque hemos llegado a un nivel de ignorancia y de estupidez que nos impide ver más allá de nuestras necesidades inmediatas y el egoísmo y la indiferencia ante las necesidades de los otros, la envidia y el hambre de saciar nuestros apetitos más básicos, nos está convirtiendo en algo peor que bestial, pues las bestias actúan así por mero instinto, a falta de capacidad de razonamiento, pero nosotros lo hacemos con alevosía, ventaja y conocimiento de causa ¿o no? Me temo que ya no. La poca sensatez que nos quedaba, parece que también se la ha devorado la bestia del consumismo exacerbado, de la avaricia y de la lucha diaria por obtener más y más cosas. Salimos a la calle a ver a quién consumimos, a ver a quién usamos, a ver a quién devoramos y así obtenemos nuestra cuota diaria de placer y saciamos nuestro apetito devorador. Pero como este apetito es cada vez mayor, pues no sacia las verdaderas necesidades (las espirituales, las intelectuales, las afectivas), vamos por la vida, literalmente, “comiendo y desechando”, no solo cosas, sino personas, pues utilizamos a los demás come medios para obtener placer y no como fines a los cuales llegar, a los cuales aproximarse.
Sin embargo, Maimónides alude también a una segunda consideración de la palabra “comer” (ojel), para “designar metafóricamente el saber y la instrucción y, en general, las percepciones intelectuales por las cuales la forma humana continúa conservándose en el estado más perfecto, lo mismo que el cuerpo se mantiene con el alimento en su mejor estado. Por ejemplo “Venid, comprad y comed” (Isaías, LV:1); “Escuchadme y comeréis lo que es bueno” (Ibid, 2); “Come miel, hijo mío, que es cosa buena. La miel pura el duce a tu paladar, tal es para tu alma el conocimiento de la sabiduría” (Proverbios XXIV, 13-14). Y no sólo el comer, sino el beber conocimiento, nos sacia y nos alimenta. Dice Maimónides, un poco más adelante “De la misma forma se llama a la ciencia agua , por ejemplo: “Oh vosotros, todos los sedientos id hacia el agua” (Isaías LV:1).
Pero Maimónides se refiere a un alimento y a un agua específicos. Se refiere al pan y al gua de vida que emanan de la fuente de la Ley. “Mi alma tiene sed de Dios, del Dios viviente” (Salmos, XLII:3). De esto hay numerosos ejemplos. Las palabras “Y tomareis agua con alegría de las fuentes e la salvación (Isaías XII:3) y un poco más adelante, Moshe Maimónides cita a otro famoso rabí, Jonatán ben Uziel: “Y recibirás con alegría una nueva doctrina de los elegidos de entre los justos” y hace observar que el agua designa la ciencia y el conocimiento y la palabra “fuentes” la asimila a “fuentes de la comunidad” (Números XV:24) y sigue Maimónides “que los sabios son los elegidos entre los justos porque la justicia y la piedad son la verdadera salvación”.
Según Maimónides, para que prive la justicia en el mundo, es necesario “comer y beber” sabiduría. Es decir, la ignorancia es oscuridad, la sabiduría, el conocimiento, son luz. La sabiduría, igual que la luz, nos permite “ver” al otro. Ver su rostro, tal cual es, ver sus carencias, sus necesidades, su dolor y actuar en consecuencia. La ignorancia, en cambio, nos impide ver lo que nos rodea, incluso lo más inmediato y vamos por el mundo como por un túnel interminable de oscuridad y tinieblas, que sólo conduce a un abismo aun más profundo y más desolado. Y como no tenemos esperanza alguna de llegar a un lugar mejor, pues no conocemos la Verdad (con mayúscula) despreciamos la vida y nos la consumimos a diario en placeres y excesos, destruyéndola a nuestro paso y con ella la posibilidad de que prive algún día la razón y la sabiduría, que conducen a la paz, la justicia y la armonía, única condición posible para el desarrollo pleno de nuestras potencialidades, de todo aquello que nos acerca, al menos un poco a Él, quien sacia nuestra hambre y apaga nuestra sed, que es la fuente de vida y el pan de salvación. [2]
Teresa de Jesús Padrón Benavides
Agosto, 2012
[1] Maimónides, Guía de los perplejos, Cap. XXX, pp. 113-115, “Cien del Mundo”, FCE, México, 1993
[2] Esta frase, aunque suena más cristiana que judía, la tomo literalmente de Maiónides, de donde dice “los sabios son los elegidos de entre los justos pues la justicia y la piedad son la verdadera salvación”. (las cursivas son mías).








