Todo
mundo sabe quién es Bob Dylan. Todos, o cas todos, podemos reconocer al menos
su canción más famosa, “Like a Rolling Stone” y todos o casi todos, conocemos
la anécdota de cuando se conocieron él y los Beatles en el hotel Delmonico en Manhattan
y Bob les hizo probar la marihuana.Todos, o casi todos, conocen también la
leyenda de amor entre Dylan y Joan Baez, la cantante folk con quien Dylan
compartió escenarios en los sesenta cantando canciones de protesta en
universidades y en la famosa marcha por los derechos civiles en Washington con
MLK a la cabeza.
Sin
embargo, no todos conocen y aprecian a Bob Dylan en su justa dimensión y
reconocen su muscalidad y el valor literario de sus canciones.
No voy
a adentratme demasiado en su biografía porque eso es del dominio público y
porque eso no es lo que hoy nos reúne sino la celebración de sus ochenta años.
Lo que
me gustaría resaltar en este breve espacio es la riqueza literaria en las
canciones de Dylan y por la cual los jueces decidieron otorgarle el premio
Nobel de Literatura en 2016.
Robert
Allen Zimmerman, mejor cococido como Bob Dylan, comenzó a escuchar a los grandes artistas de country
western, rhythm and blues y rock and roll como Buddy Holly en la adolescencia
en su natal Duluth, Minesota, un pueblo dedicado a la industria metalúrgica y
alejado del corazón de la escena musical de ese momento, Nueva York.
Buddy
Holly fue quien más influencia ejerció sobre él pues supo combinar todos esos
estilos y fundirlos en uno solo. Hacía canciones con melodías bellas y letras
con imaginación. Dylan lo vio actuar en vivo a los 18 años cuando Buddy tenía 22
y quedó fascinado por su estilo de tocar y por su voz. Dylan cuanta que hubo un momento en que sus
miradas se cruzaron y eso bastó para convencerlo de que aquello era lo que él
quería hacer el resto de su vida. Tres días después, el avión donde viajaban
Buddy Holly, Ritchie Valens y J.P. Richardson se estrelló y los tres músicos
murieron.
Un
poco más tarde escuchó “Cottonfields” de Leadbelly, uno de los grandes del
blues y eso lo transportó a un mundo totalmente desconocido y lo incitó a
escuchar más ese tipo de música, el blues de las plantaciones, del delta del
Mississippi y la influencia de esa música en la suya, puede notarse en muchos
de sus álbumes.
La
música flok y el blues eran muy distintas de los que él escuchaba en la radio.
El rock and roll era electrificante y siemrpe había éxitos, pero el blues, el
country y el folk se escuchaban más en vivo, en lugares pequeños, en pueblos
remotos e incluso en grandes ciudades, pero sólo entre pocas personas,
audiencias pequeñas. El mundo del folk era más reducido, más íntimo, con letras
sencillas que hablaban de héroes locales, de obreros explotados, de crímenes de
amor, de contrabandistas, de discriminación racial y de campesinos sin tierra.
Dylan
aprendió pronto todo lo concerniente a l mundo del folk, a lo vernáculo y a los
tres o cuatro acordes que acompañaban las canciones. Todo ese material lo
utilizaría en sus propias canciones que interpretaba con una voz chillona y una
guitarra vieja al llegar a Nueva York para visitar a su ídolo Woodie Guthrie en
un hospital psiquiátrico donde estaba internado por padecer mal de Hutington.
Guthrie, el cantante folk de los oprimidos y los pobres.
Dylan
permaneció en NY duante mucho tiempo más y fue ahí donde entabló amistad conlos
grandes de la escena folk de Greenwich Village como Dave Van Ronk y los Clancy
Brothers.
Ahí se
sentía en su elemento. Cantando sus propias canciones en pequeños bares con su
vieja guitarra, su armónica y entre poetas beat y cantantes de blues, county y
folk. Aprendió todo, todo lo asimiló y se nutrió de todo cuanto escuchó y vió.
Puede decirse que lo que hoy se designa bajo el género de “americana” (mezcla
de géneros como el blues, el counry, el folk, el rock, el bluegrass) que forman
la música tradiconal de Estados Unidos.
Hasta
aquí hemos mencionado las influencias musicales en el estilo dylaniano, pero
¿qué hay de lo otro, de las letras de sus canciones? ¿de dónde salió toda la
imaginería, toda la poesía, el ingenio, la ironía, los recursos poeticos?
Dylan
mismo reconoce, en su discurso al recibir el Nobel de literatura en 2016, que,
además de todo lo anterior, él tenía otra cosa, algo muy valioso, él tenía una
visión culta e informda del mundo, él tenía sensibiidad y principios, tenía un
profundo amor por la literatura clásica y por sus autores. No en balde toma su
nombre artístico de uno de los grandes poetas del s. XX, Dylan Thomas.
Y todo
lo aprendió en la escuela. Leyó las grandes obras de la literatura universal,
desde Don Quijote hasta Shakespeare, desde Dickens hasta Melville. Dylan
adquirió una visión única del mundo, un entendimiento de la naturaleza humana y
unos parámetros para medir la creatividad.
Todo
eso está en sus canciones. Todo el amplio espectro literario al que estuvo
expuesto desde joven ha permeado en sus letras de alguna u otra forma.
Por
eso es que Dylan ha sido la gran influencia de tantos músicos a lo largo de más
de 5 décadas. Leonard Cohen, David Bowie, Neil Young, Tom Petty, George
Harrison, Bruce Sprinsteen, Nick Cave, por mencionar solo algunos de los más
conocidos, se reconocen como “hijos de Dylan”.
La
poesía en las letras de Dylan no es improvisada, es producto de todas esas
lecturas de juventud que lo marcaron intelectual y espiritualmente y que sólo
él supo plasmar en canciones combinándolas con los sonidos populares que tan
bien dominaba como el rock and roll, el folk, el gospel y el country.
En su
discurso al recibir el Nobel, él menciona tres obras literarias que fueron
decisivas en su vida y que le han servido de inspiración para crear sus
canciones. La Odisea de Homero, Moby Dick de Hermann Melville y Sin novedad en
el frente, de Erich Maria Remarque, un escritor alemán de entre guerras.
El
tema común entrre estas tres obras es el hombre enfrentado a su destino. En las
tres se narra la vulnerabilidad de la condición humana, nuestros miedos,
nuestras pasiones, nuestros anhelos y nuestros sueños frustrados ante algo que
es mucho más grande que nosotros.
Sin
embargo, dice Dylan al final de su discurso, cito: “las canciones difieren de la literatura en
esto, son para ser cantadas, no leídas. Así como las obras de Shakespeare
fueron escritas para ser actuadas sobre un escenario. Y espero que todos
ustedes tnegan la oportunidad de escuchar mis letras tal y como fueron
concebidas, como canciones, ya sea en algún concierto, o en la radio o como
quiera que sea que se escuche la música estos días… y termina citando a Homero
en la Odisea “Canta oh musa y a través de mi, cuenta la historia del héroe…”
Por
eso es que Dylan es tan grande y significa tanto para muchos. Porque ha sabido
cantar la vida misma con todos sus matices y todas sus facetas, con todo su
misterio y toda su riqueza, pero lo ha hecho con melodías y ritmos con los que
todos podemos identificarnos y con un estilo único e irrepetible.
La
canción que elegí para este homenaje es “Desolation Row”, justamente porque por
ella desfilan una serie de personajes de la historia y de la literatura
universales a quienes casi todos conocemos y a quienes Dylan mete en un solo
lugar, en la ruta de la desolación, por la que todos transitamos. Esta pasarela
incluye a Caín y Abel, a Bette Davies a Einstein, a Ezra Pound a T.S. Eliot, a
Calypso, al fantasma de la ópera, a Casanova y a tantos otros personajes que
bien pudieran haber reencarnado en el vagabundo de la esquina, en la prostituta
del barrio, en el loco de la cuadra o en cualquiera de nosotros. Porque
desolation row es justamente el lugar a donde van todos los inadaptados, los
que piensan y opinan diferente, los parias, los que no encajan en la sociedad.
Escuchemos pues a Bob Dylan con Desolation Row.


