Ellos
“Arde la casa encendida
De besos y sombra amante
No puede pasar la vida
Más honda y emocionante”
Miguel Hernández
De besos y sombra amante
No puede pasar la vida
Más honda y emocionante”
Miguel Hernández
Las mañanas son dos besos. Uno grande y bien plantado en el cachete, otro sutil y apurado en los labios. Dos platos en la mesa, uno grande y uno chico. Dos manos diciendo adiós, una chica y regordeta, otra grande y huesuda. A media mañana, la ropa tendida al sol delata a sus dueños. Un par de calcetines grandes, otro par pequeño. Incluso en el lavabo hay pistas. Un cepillo de dientes duro y desvencijado. Otro suave y con la figura de algún súper héroe.
Cuando no están, la casa toda habla de ellos. Voy por los cuartos intentando poner orden a lo que dejan tras de sí: libros, juguetes, lápices, sandalias, residuos de alguna golosina, una taza de café a medias, algún dibujo sin terminar…
Continúo mis faenas diarias mientras pienso qué querrán comer, qué planes tendrán para la tarde, qué cosas tendrán que contarme al volver, cómo habrá ido su día…
Paso de los asuntos domésticos a mi trabajo y ellos son mi impulso creador. Por ellos quiero devorarme la vida y asirla en toda su magnitud. No hay algo en lo que no intervengan, aún sin proponérselo. Todo gira en torno a ellos. La vida tiene sentido por ellos.
Me detengo unos instantes y mientras me sirvo más café pienso en qué soy para ellos. ¿Me tendrán tan presente como yo durante sus días? ¿Querrán verme con tantas ansias como yo al volver a casa? ¿Les gustará tenerme cerca? ¿Me necesitan como yo a ellos?
Suena el teléfono, una voz familiar pregunta que cómo va. Digo que bien, que ya casi es hora de vernos. Más tarde, frente a la escuela, reconozco entre muchas una pequeña cabeza. Vuelve su mirada ante la señal e un compañero que me apunta. Sonríe y corre hacia mí y nos fundimos en un abrazo.
Ya de vuelta, los tres a la mesa, nos ponemos al tanto de nuestras jornadas. Reímos y bromeamos durante el postre, que sabe más dulce que todas las mieles del mundo.
Y la casa se llena de una risa como sólo puede ser la de unos que son felices porque se aman demasiado.
Teresa Padrón

Hermoso Teresa!!!!, simplemente Hermoso!!!
ResponderEliminarTe quiero y extraño mucho!!
Gracias, corazón!!! Por favor, ponte a escribir. Tú eres alguien que tiene muchoque decrile almundo!! Y mándamelo para puublicarlo!!
ResponderEliminarYo también te quiero y te exrraño. Mucho.